La motivación del Eurodiputado

Foto: News of the World

El pasado 13 de febrero la MEP británica Nikki Sinclaire (NI) denunciaba en el tabloide inglés ‘News of the World’ la vergonzosa práctica de determinados Eurodiputados que los viernes (día en el que no hay sesiones y más bien poca actividad en el Parlamento Europeo) usan la técnica de fichar y marchar directamente al Aeropuerto, cobrando así los aproximadamente 300€ correspondientes a las dietas de ese día.

Hoy ha aparecido la noticia en varios medios españoles, como ABC o El Mundo (este último autodeclarando la noticia como una exclusiva suya, por cierto) centrándose éstos en la MEP española Eider Gardiazábal (S&D). Pero lo cierto es que desgraciadamente no es una noticia nueva. Ya en 2008 la cadena alemana RTL habló sobre ello, teniendo problemas con los servicios de seguridad del hemiciclo en Estrasburgo a la hora de filmar a Eurodiputados abandonando el Parlamento a los pocos minutos de llegar. Incluso entrando en una discusión con la MEP alemana Hiltrud Breyer (Greens/EFA) que quiso esquivar a la cámara sin éxito.

Dejando a un lado la eterna discusión del salario de los Eurodiputados, este tipo de prácticas me ofenden especialmente, y me llevan a hacerme preguntar si los 736 MEPs que ocupan los escaños del Parlamento Europeo realmente están comprometidos, identificados con su trabajo y con la importante responsabilidad que conlleva.

El trabajo de un Eurodiputado es lo intenso que el mismo quiere que sea. Los hay que participan en un gran número de comisiones, delegaciones, grupos e intergrupos y los que participan en las justas, los hay que realizan muchas intervenciones, cuestiones y redactan muchos informes, y los hay que intervienen y quizás ponen el nombre a algún informe redactado por uno de sus asistentes para constar de que siguen vivos, de que están ahí, en el Parlamento.

El 2009 la web parlorama.eu publicaba un informe (el cual hoy ya no se puede encontrar, después de que sus creadores tuvieran que cerrar temporalmente la web) sobre la actividad de los Eurodiputados en esta pasada legislatura (2004-2009), este informe destapaba el escaso interés (al menos a juzgar por las estadísticas) de algunos de estos MEP. El diario Público destacaba a Jaime Mayor Oreja (PPE-DE), que tan sólo intervino 19 ocasiones y apoyó 7 resoluciones en cinco años. En la cara opuesta estaba el MEP catalán Raül Romeva (Greens/EFA), el segundo MEP más activo del Parlamento, con 164 intervenciones, 227 resoluciones, y 407 preguntas presentadas.

Llegados a este punto nos deberíamos preguntar quién nos representa en Europa. Hay cientos de jóvenes (y de adultos, también) sobradamente preparados, conocedores a fondo de las políticas de la Unión Europea, del funcionamiento de sus instituciones y de los problemas que afectan o incumben a la UE. Jóvenes y adultos que no dudarían ni un segundo en ocupar un escaño del PE si tuviesen la oportunidad, cobrando mil o diez mil euros al mes. Jóvenes o adultos que tampoco dudarían ni un segundo en trabajar como asistentes de los propios Eurodiputados, profesión muy criticada por el ‘enchufismo’ que existe en la misma, ya que muchos MEPs lo aprovechan para dar trabajo a conocidos, amigos, o familiares. Gente a la que sí le gusta este trabajo, a la que les ilusiona sólo la idea de poder representar a su pueblo y a la UE durante unos cuantos años (sin necesidad de estar tres, cuatro, o cinco legislaturas como llevan algunos).

Pero la realidad es otra, y día sí y día también escuchamos las críticas hacia nuestros políticos, afirmando que el PE es el ‘retiro de oro’ para algunos, el ‘estreno de oro’ para otros, pero a pocos de éstos les ilusiona la idea de trabajar para Europa, parece.

España, Europa, necesitan políticos comprometidos con su eventual profesión, con su responsabilidad, que no es otra que representar a los ciudadanos y defender sus intereses lo mejor posible, y esto sólo se consigue con una motivación verdadera, con ilusión, con ganas y con trabajo y compromiso. Cosa que, a juzgar, entre otras cosas, por este incidente de fichar los viernes, parecen no tener muchos de ellos.

PD: Para más inri, la MEP Eider Gardiazábal es vicepresidenta del Intergrupo de Juventud en el Parlamento Europeo, intergrupo que se dedica a defender los derechos e intereses de los jóvenes de la UE. Pésimo ejemplo está dando a esta juventud.

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