De Huelgas y pesimismos

Mañana se producirá la quinta Huelga General (de 24 horas) de la historia de España.

Mucho se ha hablado de ésta, de la rotunda disconformidad de los sindicatos con la nueva Reforma Laboral, lo que fue posiblemente el goterón (más que la gota) que colmó el vaso y la paciencia de sindicatos y de una buena mayoría de trabajadores y empresarios.

El principal objetivo de los sindicatos frente a esta Huelga General es el que el Gobierno retire la dichosa reforma, y están convencidos de que así será, de que ‘triunfarán’.

Yo reservo un gran escepticismo sobre ello, sobre la eficacia de este paro una vez se consume entrada la noche del miércoles. ¿Retirarán la reforma laboral? Pues oye, quizás; total, no es la primera ni la segunda vez que este Gobierno cambia de opinión de la noche a la mañana, como el que cambia de calzoncillos. ¿Y? ¿Luego? ¿Qué pasará? ¿Volvemos a negociaciones inútiles? ¿A sentarse ambas partes con la cabeza cuadrada, sin ceder ni uno ni otro, una, y otra, y otra vez? En la sede de UGT, o en la de CCOO, o en Moncloa, en Zurbarán, de lunes, o mejor de viernes, o quizás a mitad de semana, mejor por la tarde o por la mañana? ¿Y para qué? Total, todo sigue igual, total, la crisis es culpa de Lehman Brothers, de los yankees y su poderío, y claro, al venir de allí nos afecta a todos…

El problema va mucho más allá de una reforma laboral, esta reforma sólo hace que agravar algo que ya era grave, pero no nos damos o no queremos darnos cuenta.

El problema son muchos problemas, no es casualidad, ni mala suerte, que España ronde los cinco millones de parados, no es casualidad que doblemos la tasa media de la UE, no es casualidad, tampoco, que entre esos cinco millones exista una tasa de desempleo juvenil de un 44% (una de las mayores del mundo), nada es ni casualidad, ni mala suerte.

Muchos años viviendo de la cultura del ladrillo, jóvenes que dejaban sus respectivos estudios para forrarse como soldadores, caldereros, peones…y es que era bien fácil ponerse de 1500€ al mes para arriba, sin más estudios que lo que aprendías en un cursillo, o como mucho, en el mejor de los casos, en un ciclo formativo de grado medio. Dinero fácil y rápido. Jóvenes que ahora, tras esos años de bonanza, no les queda otra que volver a las aulas o trabajar de manera precaria y por cuatro duros.

El País está hablando largo y tendido sobre ello en una serie de relatos contados por los propios jóvenes (no está mal, tras años y años, la prensa habla de los jóvenes y…¡no es para ponernos a caldo!, el día que descubran que hacemos cosas en asociaciones u ONG…dedicarán medio diario entero de lo anonadados que se hallarán)

Mientras, tanto jóvenes como adultos, seguirán más pendientes de que hace la ‘Princesa del Pueblo’ (tócate los cojones con el apodo), de cuántos millones robó la Pantoja, de cuántos se metió en el bolsillo su queridísimo Julián Muñoz, y de las mil y una batallitas entre partidarios y detractores de las corridas de toros o los correbous, o de lo que dice Sara Carbonero sobre los compañeros de su novio.

Y esto, señores, creo que no hay Huelga que lo remedie.

¿Soluciones? ¿Qué tal, si, entre otras cosas, apostamos de una puñetera vez por una educación de calidad y nos dejamos de LOEs, LOGSEs, y demás tonterías?

PD: Mi teoría de que este país está lleno de agilipollados se demuestra con noticias como esta.

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